¿Qué tanto me violento a mí mismo? … Un tipo de violencia casi imperceptible


“Nuestras relaciones tienden a ser violentas, cuando lo somos con nosotros mismos, aún sin la intención de serlo”. 

 La violencia, es un fenómeno social que se presenta en todo el mundo desde hace mucho tiempo, sin embargo, es en los últimos años que se ha convertido en un tema que requiere de la intervención psicológica, jurídica y social. De acuerdo a la Organización Mundial de la Salud, la violencia es el “uso intencional de la fuerza o el poder físico de hecho o como amenaza, contra uno mismo, otra persona, grupo o comunidad, que cause o tenga posibilidad de causar lesiones, muerte, daños psicológicos, trastornos de desarrollo y privaciones.”[1]

Frecuentemente escuchamos hablar de la violencia física y psicológica, en las relaciones interpersonales, dentro del entorno familiar, de pareja, laboral y en consecuencia, social; pero poco se habla de la violencia que ejercemos contra uno mismo, y que pese a ser tan cotidiana, pasa prácticamente desapercibida, lo cual no nos permite ver que ésta influye de forma directa en nuestra forma de relacionarnos con los demás.

En la mayoría de los casos sólo relacionamos a este tipo de violencia con heridas hacia nuestro cuerpo causadas con objetos y consumo de drogas. Si profundizamos un poco, podremos identificar otras formas con las que nos hacemos daño consciente o inconscientemente, como por ejemplo:

  • Auto castigo emocional
  • Auto desaprobación
  • Autocrítica severa
  • Auto sabotaje
  • Recriminaciones
  • Sentimientos de culpa
  • Poca comprensión y tolerancia para sí mismo
  • Comentarios como: no puedo, no merezco, no sirvo para nada, etc.
  • Anulación de sentimientos y necesidades ante los demás.

Desafortunadamente, en nuestros días, es muy común que nos encontremos con mujeres y hombres que experimentan relaciones interpersonales tóxicas, destructivas, en donde predomina el “sacrificio por el otro”, la anulación de uno mismo, el auto castigo, la pérdida de identidad, la violencia personal y hacia el otro, el falso auto concepto y otras características no menos importantes. Por lo que es relevante permanecer atentos a cómo nos tratamos, pues a medida que éste tipo de violencia se vaya erradicando, tendremos la posibilidad de establecer mejores relaciones familiares, de pareja y entre pares, basadas principalmente en el respeto.

“No sólo nos realiza el amor de pareja, también lo hace el amor a nosotros mismos”.

Otras generaciones y nuestra propia historia de vida, nos han hecho creer que la vida y las relaciones humanas son complicadas y hasta imposibles, sin embargo, tenemos la oportunidad de aprender a relacionarnos con los demás de forma sana y teniendo como base el respeto, la confianza, el diálogo, la igualdad y el crecimiento mutuo.

Si tú lector, te has identificado con alguna de las características mencionadas en esta publicación, puedes acercarte a Más Sueños A.C., ya que somos una institución que puede brindarte herramientas que te permitan identificar si vives violencia, si te violentas a ti mismo y qué es lo que puedes hacer para modificar éstos hábitos que limitan tu desarrollo psico-social y que directa o indirectamente afectan tus relaciones interpersonales.

*Noemí Rojas

(fundadora y miembro de Más Sueños A.C.)


[1] Etienne G. Krug, Linda L. Dahlberg, James A. Mercy, Anthony B. Zwi y Rafael Lozano (ed.), Informe Mundial sobre la Violencia y la Salud, OMS, Washington, 2003, p. 5, en http://www1.paho.org/Spanish/AM/PUB/Violencia_2003.htm

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